viernes, 31 de enero de 2014

Negamos Nuestra Muerte, A La Vez Que Programamos Inconscientemente Cuando Ocurrirá. Consejo Psicomágico Para Desprogramarnos

“Morir es regresar a lo que siempre hemos sido”.
— Alejandro Jodorowsky 

Había una vez un gran gurú agonizante. Lo rodeaban por todos sus discípulos en ese difícil tránsito hacia la muerte, cuando uno de sus discípulos se acercó para preguntarle por sus últimas palabras. “El gurú contestó: ¡No quiero morir! ¡No quiero morír! ¡No quiero morir!”.

Ruediger Dahlke: “Todos los miedos se reducen al miedo a morir, que se puede detectar en la mayoría de los casos por primera vez en el nacimiento. Cuando el bebé tiene que atravesar el estrecho canal del parto y tiene que luchar por su vida. El trauma no resuelto del nacimiento sigue latente en muchos adultos y es una fuente inagotable de situaciones de miedo y sentimientos de tensión y estrechez”.

Según dice Alejandro Jodorowsky en “Correo terapéutico”:
La mayor parte de la gente se programa para morir.
Tienen un concepto fijo de la vejez y de la duración de la vida.
Unos a los 40 años ya se sienten viejos. Otros a los 60.
Casi todos creen que los 80 años son el comienzo de una lamentable decadencia.
Muy pocos creen llegar lúcidos y sanos a los 100 años.

Sin embargo, nuestras uñas y nuestros cabellos de la nuca tienen posibilidad de vivir por lo menos 150 años... Nadie sabe a ciencia cierta cuál es la verdadera duración de la vida humana. Es muy posible que en un par de siglos más se logre vivir hasta los 300 años…

¿Cómo te has programado tú? ¿Te destruirás a la edad que tenían tus padres? ¿Te prohibirás vivir más años que ellos?

Este es el acto psicomágico que recetó a un joven:
Un maquillador de cine debía convertir su rostro en el de un bello anciano realizado de 100 años de edad. A continuación debía acudir a la tumba de su padre vestido como un venerable anciano y tratarlo como si fuera su hijo. Explicarle que la vida es larga, que el mundo no es lo que le hacen contener sino lo que es: el mundo en sí no es violento, sólo que hay mucha violencia en él... También debía explicarle que no es necesario quedarse niño, o encerrado en un estrecho nivel de conciencia, demostrándole piedad por haber vivido una vida sin verdadero amor... Después pondría música de danza y bailaría con alegría junto a su tumba, para finalmente con una brocha y un tarro de miel de acacia escribir sobre su tumba la palabra “amor”. Despojándose de su disfraz de viejo y dejándolo encima de la tumba... (En un maletín llevará ropa nueva con la que se vestirá).



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Texto tomado de: Plano Sin Fin (http://www.plano-creativo.com/)
Imagen: Manny Jaef
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