domingo, 30 de marzo de 2014

Consejo Psicomágico Para Cambiar El Nombre A Un Niño

Si nos damos cuenta de que hemos cometido el error de bautizar a un hijo con un nombre cargado de problemas y decidiéramos cambiárselo, debemos tener cuidado de no provocar en él una disolución de la personalidad: su nombre se ha convertido en su territorio, quitárselo bruscamente es como dejarlo sin domicilio fijo. Para evitar esto, aconsejo:
Mostrar al hijo un pequeño cofre plateado (si es una niña) dorado (si es un niño) diciéndole: «Hijo mío, los pajaritos viven en un nido, los nombres pueden también, como ellos, tener un lugar donde albergarse. Este cofre es el nido de tu nombre». Los padres deben abrir el cofre y sacar un trozo de papel tipo pergamino donde esté escrito el nombre de bautismo del niño. «Aquí puede reposar tu nombre, encerrado así nunca lo perderás. Podrás tenerlo en tu cuarto. Es el nombre que te convenía porque eras pequeño. Ahora que has crecido te vamos a regalar un bello nuevo nombre que te dará poderes que corresponden a lo que eres.» Deben ofrecer al niño una pequeña barra de mazapán donde, con letras de azúcar, esté escrito el nuevo nombre. «En esta barra está escrito tu nuevo nombre, cómetela, así él entrará en tu cuerpo y será tuyo para siempre.» Al mismo tiempo, uniendo sus voces, el padre y la madre le leerán el nuevo nombre y esperarán a que el niño se coma el mazapán. Entonces, lo abrazarán y felicitarán: «De ahora en adelante te llamaremos así. Cuando te acuerdes de tu antiguo nombre, sólo tienes que abrir el cofre y conversar con él, diciéndole que lo quieres y que no lo olvidas, luego le recomiendas que siga durmiendo». 


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Alejandro Jodorowsky en “Manual de Psicomagia”.
Foto: DianneHoffman

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