martes, 29 de abril de 2014

¿Existen Los Fantasmas?

No sigas las huellas de fantasmas que marchan con botas de plomo”.
— Alejandro Jodorowsky 

El fantasma es un ente existente entre dos mundos (vivos/muertos), que lo percibe sólo quien lo carga de energía psíquica. Para despedir definitivamente un fantasma debemos enterrar metafóricamente lo que él representa: una identidad heredada, una culpa...

¿Y ese mismo concepto pero visto desde la perspectiva de la metagenealogía?

Cinco ejemplos que sirven para ilustrar si estamos cargando con un fantasma:

1.- Llevo el nombre de un ancestro, por ejemplo un abuelo, que murió antes de que yo naciera. La familia se ha encargado de recordarme constantemente lo mucho que me parezco a él, dicen que soy su vivo retrato. Me doy cuenta de lo duro que es competir con esta imagen del “abuelo idealizado” ya que nadie ve quien soy en realidad. El punto más alto de la locura es cuando me pregunto si para que me quieran he de estar muerto, como sucede con el abuelo

2.- Mi hermano mayor murió a corta edad, poco después nací y mis padres me pusieron su nombre. Resulta aterrador pasarme por el cementerio y ver una lápida donde está mi nombre y apellidos. Aunque lo realmente grave es que estoy viviendo la vida no vivida de mí hermano.

3.- Nací en una casa “atestada de hermanos” y como no quedaba espacio me mandaron a la casa de mi abuela. Años después, me dejaron volver cuando murió mi padre. Pasé a ocupar la que fue su habitación, duermo en la que fue su cama, incluso a la hora de comer me siento en el lugar que él ocupaba. No puedo evitar enfadarme cuando mi madre se equivoca y me llama por el nombre de mi padre

4.- Tenía cinco años cuando murió mi abuelo y dada mi corta edad no dejaron que fuera a su entierro. A partir de ese momento se diría que el abuelo se instaló en mi vida, aunque parece algo de locos.

5.- Me han forzado a heredar las pertenencias de aquella abuela que tanto me quería. Su presencia permanece en cada uno de los objetos que le pertenecieron. A lo largo de los años, sigo cargando con ellos evitando la culpa que me produciría sacarlos de mi vida, pues sería como sacar de ella a mi abuela.

¿Qué consecuencias puede acarrearme?

Nada bueno: Rabia, obsesiones, agresividad, búsquedas, sufrimientos, pesadillas, enfermedades graves, accidentes... En definitiva no vas a tener permiso para realizarte ya que al cargar con esa proyección no vas a poder vivir tu vida. Parece que vas a tener prohibido amar, o recibir amor. Tampoco vas a tener el permiso para desear ni para ser tú.

¿Qué puedo hacer al respecto?

Cuando en un acto psicomágico se entierra metafóricamente el fantasma, la persona comienza a llevar el timón de su vida.

Texto tomado de Plano Sin Fin


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Imagen: Hidden Tensions by Von Pariahs
Montaje de Imagen: Manny Jaef 
@alejodorowsky en Twitter


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